domingo, 22 de diciembre de 2013

El 2001, la izquierda y algunas cuestiones de estrategia



A  12 años todavía se escucha el ruido de las cacerolas. Las fotos de esa gran batalla que protagonizaron decenas de miles de jóvenes -y no tan jóvenes- son un recuerdo más que fresco. El 2001 vive en el recuerdo de millones. En la memoria colectiva diciembre está asociado a saqueos y “caos”.

Pero, como desarrollara Raymond Williams, la memoria es siempre selectiva. No recordamos todo lo sucedido. Así como los individuos, las clases sociales recuerdan, en última instancia, aquello que está asociado a sus intereses. A su vez, el estado y las clases dominantes reconstruyen política e ideológicamente su propia tradición, intentando integrarla como parte del imaginario social.

De allí que, como sobre todo gran hecho histórico, hubo y habrá  “disputas” alrededor del 2001. ¿Fue, como dice el relato K en su intento de mostrar una “país normal”, ese infierno al que no queremos volver? ¿Fue un montaje organizado por el peronismo? ¿Fue el Argentinazo, como dijo cierta izquierda, proclive a las exageraciones conceptuales, y siempre presta a alianzas de todo tipo?

Completo aca

miércoles, 11 de diciembre de 2013

La Fiesta de la Democracia: Entre acuartelamientos policiales, saqueos y represión.





Es casual encontrarnos con un típico argumento cuando tratamos “la cuestión de la policía” que dice inmediatamente “no todos los canas son iguales”.  Para empezar ser policía no es ser un trabajador, el chamuyo de la seguridad se lo vamos a dejar a los medios hegemonicos, oficialistas y opositores. Ya sabemos que la yuta (la bonaerense, las policías provinciales, la gendarmería, etc.), es la garante de las redes de trata, el narcotráfico entre otras cuestiones, como así también como organizadora del delito chico, como lo evidencio el caso de Luciano Arruga, pero todo esto no se tratan más que denuncias que demuestran el nivel de descomposición del aparato represivo del estado, que conforman el verdadero crimen organizado. Pero vallamos más allá, ¿Por qué lo definimos como aparato represivo? Porque no solo se trata de una organización mafiosa descompuesta, sino que antes de todo esto es el brazo armado del estado capitalista, en concreto “el uso legitimo de la violencia” que se reserva el poder de la burguesía contra todos los sectores explotados de la sociedad como garante, en definitiva, de su poder económico y político.



Un policía fue policía antes del gobierno de De La Rua, y pretende ser policía después del gobierno de Cristina. Esto por no decir que 9 mil efectivos de la bonaerense fueron Policías durante la dictadura militar y lo son ahora.

Es decir, el “trabajo” de un policía es garantizar el dominio de la burguesía, por eso no hablamos de un trabajador, de un obrero, sino más bien de alguien dispuesto a perseguir, amenazar, disciplinar, torturar física y psicológicamente, encerrar, secuestrar, desaparecer a todo el que desafíe el poder político y económico de una minoría parasita y explotadora, en concreto hablamos de un mercenario. Ese es el carácter de la Policía como institución y ese es el carácter de cada uno de sus integrantes, y si existe un solo Policía capaz de compartir esta idea no tiene mas remedio que renunciar a su labor, de lo contrario no solo abala el caracter mas reaccionario de esta institución, sino que es parte. Leon Trotsky ya señalo que "El obrero, convertido en policía al servicio del Estado capitalista, es un policía burgués y no un obrero”.

Esta discusión no solo es para “clarificar posiciones” con la doña del kiosco, sino que es un debate programático muy importante, y tengamos en cuenta que unas organizaciones “de izquierda” por omisión u acción fortalecen (en última instancia) el aparato represivo del estado (para profundizar este debate recomiendo esta nota de Rolando Astarita).

Pero veamos el caso de nuestros aliados del FIT, El Partido Obrero. Me da a entender en sus diferentes declaraciones, que dejan explicita una idea: que ante “(…) Los acuartelamientos policiales (…) reclamamos el establecimiento inmediato de un salariomínimo y móvil de 8.000 pesos para todos los trabajadores sin distinción”. Pero en ningún momento aclaran una posición frente al reclamo explicito de la policía ni tampoco se entiende que quieren insinuar cuando hablan de “sin distinción”.

Ayer en la Rioja fue muy concreto, los policías consiguieron su aumento de salario, y cuando los estatales salieron a exigir el mismo aumento para ellos, estos canas, con la sonrisa que les puede ofrecer 10 mil pesos en el bolsillo,  apuntaron sus armas, sus palos, sus gases lacrimógenos contra los trabajadores.

Una conclusión: más plata, mas armas, más moral, mas “profesionalismo” solo fortalece el rol represivo de dicha institución.

En Tucumán jugaron el mismo rol frente a la manifestación en la Gobernación y en este vídeo se puede observar muy claro como una señora sintetiza esta discusión en la siguiente frase: “Tus 8.500 pesos están manchados de sangre tucumana”. ¿Qué le puede decir el PO a “esta Vecina”?

El problema de esta posición centrista, ya que no cuestiona al aparato represivo del estado pero a su vez llama a los trabajadores a luchar por salario y agrega “sin distinción”, es que indirectamente legitima el reclamo por salario de la policía y por ende a esta nefasta institución.

Esto se agrava ante la ya anunciada “Cacería de Brujas” del gobierno K contra “los saqueadores”, que no es más que una campaña reaccionaria contra el pueblo trabajador y pobre. Si bien en principio los mismos saqueos pudieron haber sido impulsados por la misma policía acuartelada para legitimar su “huelga”, no podemos negar que actúan sobre un terreno social propicio en elque los sectores más vulnerables intenten resolver sus necesidades a través de este método (…)” contra el trabajo precario y la creciente inflación.

En este sentido si bien puedo entender que, como método, el saqueo no resuelve ningún problema estructural de los explotados por el gran capital, y por ende no lo comparto, no voy aceptar que la Presidenta se jacte de denunciarlos cuando su gobierno abala el saqueo del imperialismo sobre nuestros recursos naturales como el acuerdo con Chevron, después resulta que el criminal es el que se lleva un televisor LCD a la casa que yo nunca voy a poder comprar con mi salario.

Pero esta es la Fiesta de la Democracia, citados estuvieron Menem, Duhalde, Rodriguez Zaa y hasta el mismísimo De La Rúa, entre otros. ¿Qué curioso que la Cris se halla puesto a tocar la cacerola no? No me fije si era de Teflón, pero que era un espectáculo realmente cínico no me cabe duda, tremendo “Panic Show” mientras se siguen contando los muertos.

Me parece importante volver a destacar el ejemplo de La Rioja, porque la lucha de los estatales expresa una salida concreta y superior a la de los saqueos en si mismos, donde la denuncia de que “un policía cobra 10 mil pesos por reprimir y un docente 3 mil por enseñar” pone sobre el horizonte la cuestión.  Frente a la discusión de las paritarias que cad

a vez empiezan a cobrar más peso en esta lucha por un salario equivalente a la canasta familiar y móvil frente a la creciente inflación, los trabajadores deben fortalecer y recuperar sus propias organizaciones, y más teniendo en cuenta que “el partido policial” acaba de fortalecerse, en contraposición nosotros debemos fortalecer la construcción de un partido de trabajadores independiente de todo bando patronal.

 Una lucha decidida por un salario equivalente a la canasta familiar solo puede llevarse adelante con los métodos de la democracia obrera, refundando los sindicatos para luchar directamente contra los intereses de las patronales, que no van a dudar en usar su aparato represivo contra la clase obrera, y en especial si esta se propone superar a la burocracia sindical que como se vio con Moyano o la CTA de Micheli, después del paro del 20 N no se jugó, más allá del discurso, a llevar ninguna lucha seria contra el impuesto a las ganancias ni contra el trabajo precario.


Los revolucionarios debemos dar todo para construir y desarrollar agrupaciones clasistas en los lugares de trabajo y estudio que se propongan organizar una gran fuerza militante para recuperar las comisiones internas, centros de estudiantes y sindicatos en manos de las burocracias afines al gobierno o la oposición, y todos los diputados del FIT deben estar al servicio de esta gran batalla para fortalecer una perspectiva revolucionaria por un gobierno obrero, que les aseguro que implicara desechar, mejor dicho derrotar a la policía y todo el brazo armado de la burguesía que antes de ceder su poder desnudara su peor cara, el Fascismo.

lunes, 9 de diciembre de 2013

El Aprendiz de Brujo


Desde un punto de vista los saqueos son una parte importante de cada fin de ciclo de estos 30 años de democracia ininterrumpida.  Y sin embargo, basta mirar el calendario para notar esta discordancia de tiempos entre unos y otros que le ponen cepo a cualquier analogía. Los saqueos de Córdoba de la semana pasada y que se extienden con menor intensidad a otras 10 provincias  no acompañan una descomposición acelerada del régimen político y de las condiciones de vida de las masas. El primero goza de buena salud y lo segundo más bien viene padeciendo un ajuste en cuotas por medio de la inflación. Estos saqueos intempestivos han irrumpido en la situación política sin que nadie se los viera venir y recuerdan a otras situaciones de este tipo: como la de 2010 cuando cientos, miles de familias de Soldati, el Conurbano, y el NOA se lanzaron desesperadamente a la ocupación de terrenos dejando, como ahora, varios muertos tirados en el piso.  Nuevamente el cepo a la analogía: la policía, en 11 provincias, está de paro. Ayer las protestas comenzaban a arañar al Conurbano y el gobierno de Scioli actuó con una celeridad y predisposición que ya quisieran gozar los metalúrgicos de Caló (¿o los docentes de Baradel?) y hace un ratito la Bonaerense, la nave madre de las policías bravas, aceptaba gustosa la oferta

No quiero repetir acá las cosas que vienen diciendo otros compañeros en sus blogs o que ya salió en el comunicado porque tengo acuerdo. La operación policial encontró un eco real en un sector postergadísimo de la sociedad que ¿por qué no habría de hacerlo? aprovechó la zona liberada para descargarse por obligarlos a (mal) vivir una existencia como ciudadanos de segunda categoría. Lo que sí quiero decir, es que por más que el Gobierno haya intentado toda la semana instalar la idea de un “movimiento destituyente” (fogoneado por un consejal massista) la huelga policial fue eso: una huelga, es decir, una puja por el salario (mas allá de los aspectos de “blanqueamiento” de los sobrecitos que todo rati cobra por debajo de la mesa por ser un alfil del hampa).  Y en ese sentido, la gorra está viviendo una muy buena paritaria ¿no?

De todos lados ya salieron a alertar esto, empresarios y periodistas del mainstream ya tienen pesadillas sobre el efecto derrame que esto puede llegar a generar en un movimiento obrero al que el sueldo le alcanza cada vez menos y que tiene una burocracia que, como dice Carpena, tiene en una mano un balde de agua y en la otra un bidón de nafta. Una huelga reaccionaria de una de las B muy deslegitimada puede ser el puntal para que otra de ellas busque relegitimarse. Ese es el cálculo político que todos deben de estar haciendo o más bien, el salto que hay que ver quién se anima a dar (aunque los médicos y los docentes cordobeses no se hicieron esperar mucho). En un país coyunturalmente dominado por Barones, las Armas y los Sindicatos se tientan por demostrar quién es el que verdaderamente manda, dónde están las verdaderas fuerzas sociales que operan detrás de la fantasmagoría de un régimen saludable pero que, en última instancia, es como el caracol de Full Metal Jacket que se arrastra sobre el filo de una navaja. 

Ahora bien, al mismo tiempo que estas fuerzas se desarrollan existen en la Argentina una franja de cientos de miles de obreros que se identifican en los reclamos que hemos levantado desde el Frente de Izquierda. El sábado pasado en la Convención Regional que hicimos en Wilde un compañero planteaba cómo el lema “los voté porque son de los nuestros” expresan distorsionadamente la voluntad de un sector minoritario (pero consistente) de la clase obrera de romper la camisa de fuerza del peronismo y poner en pie su propio Partido. Y este Partido, contará con una para nada despreciable inserción sindical de las fuerzas de la izquierda que existen actualmente. Muchas veces en la historia una situación de derecha ha girado abruptamente hacia la izquierda.  Una huelga reaccionaria, como el hechicero de la canción de Dukas, puede perder el control de las fuerzas que puso en movimiento.